Soy mala para hablar de frente, aunque parezca lo contrario,
soy débil y los sentimientos me ganan a la hora de hacerlo. Ésta es la mejor
manera que tengo de desahogarme, marcar palabras en un lugar desconocido para
los míos, en donde soy libre de expresarme y decir lo que quiero y lo que
siento sin herir a nadie.
Escribir es lo que mejor hago, aunque sé que lo hago mal.
Escribir me llena, me ayuda y a veces me
atormenta. Lo amo, es mi vida. Cada vez que lo hago, desnudo mi alma frente a
una hoja de papel. Me introduzco en un mundo propio, íntimo, personal. Es por
ello, que quiero que entiendas el valor que tiene esto para mí, porque cada una
de estas palabras nacieron en lo más profundo de mí ser.
Sabes porque escribo esto, lo que no sabes, es como tus
palabras pueden afectarme, no tienes ni idea. Te quiero. Fuiste la luz al final
del túnel, significas mucho para mí, tal vez nunca te llegues a enterar de
cuánto.
Te vi a lo lejos. Seguí caminando para llegar al final de la
oscuridad, pero cuando llegué a ti, me di cuenta de que solo eres un faro, mismo
que me ayudó a seguir adelante, que iluminó mi camino y me ayudó a borrar
algunos de mis temores. Tu luz aún me alumbra, pero como sabrás, no con la
misma intensidad. Me gustaría tenerte a mi lado a cada momento, pero ambas
sabemos que es imposible.
Tal vez hice mal, tal vez no. Tal vez me funcionó, tal vez
no.
Sé que te hice daño, y eso es de lo único de lo que me
arrepiento. No me importa si otros sufrieron, gran parte de ellos me han
demostrado que no valen ni mi tiempo. Pero tú, tú no lo merecías, por ello me
disculpo, pero espero, que no esperes que me retracte por mis acciones, tú
misma lo dijiste, no tengo ni un remordimiento al respecto, quizá tú no lo
veas, pero para mí, era la única forma de averiguarlo.
Me quedé sola, volví a caminar entre penumbras, me encontré
con otro faro, que me ilumina a la distancia, y a pesar de que ésta es enorme,
éste faro me alumbra más que los que algún día estuvieron junto a mí. Y, aunque
no te veo, sé que aún estás por aquí, esperando pacientemente el momento en el
que tengas que iluminarme nuevamente.
“No te sientas tan importante”. Creo que todos buscamos eso,
por lo menos una vez en la vida. Yo me pregunté si alguien me añoraba, quería
saber qué pasaría si de un momento a otro yo llegara a desaparecer, incluso,
quería saber, si en mi funeral habría lágrimas honestas o puras de compromiso.
Estoy harta, estoy cansada de tener que dar casi todo de mi
por amistades que tal vez no valgan la pena. Quizá por eso soy mala amiga, no
lo sé, si eso crees, dímelo.
Dicen que tienes que darlo todo sin esperar nada a cambio,
pero un poquito de reciprocidad no le hace daño a nadie, ni al que la da, ni al
que la recibe.
¿Por qué soy yo la que siempre tiene que buscarlos? ¿Por qué
si yo no lo hago nadie hace el mínimo intento por que nos veamos? ¿Por qué
siempre tengo que estar? ¿Solo porque soy buena amiga? Yo creo que eso era al
principio, pero ahora siento que mi nobleza fue confundida con estupidez, o
quizá, la nobleza nunca existió y toda mi vida he sido estúpida.
Quiero dejar esto así, porque no es sobre ellos, es sobre
nosotras, justo ahora tú eres la única que me importa. Lamento no haberte
buscado durante éste mes, fui egoísta al pensar que como yo, tú tenías
problemas, pero ¿por qué nunca llamaste? Sabes muy bien que no hubiera dejado
de responderte un mensaje o una llamada.
Tal vez esto nos demuestre que entre nosotras aún no hay la
suficiente confianza, aunque creamos lo contrario, o la hubo y poco a poco se
fue perdiendo. Porque nos alejamos. Porque nos descuidamos.
Tenemos que recordar que una amistad es como una flor a la
que hay que regar y procurar para que crezca, grande y fuerte. Es por ello que
escribo esto, y ahora, me gustaría que tú y yo pactáramos algo, pase lo que
pase, así la distancia nos separe por kilómetros, tú y yo estaremos siempre
juntas, que aunque nadie nos acompañe, saldremos todo lo que podamos, aunque
sea para vernos cinco minutos. Pero procurar mantener un lazo fuerte entre
nosotras, decirnos lo que pensamos, exactamente como lo pensamos, hacer que
nuestra confianza crezca nuevamente, retomar la amistad que teníamos hace un
año. Sincera. Increíble. Seguir unidas porque… ¿Qué sería de Koko sin Munchis?
Espero que lo entiendas, tal vez, en su momento, fue la
única opción que se me presentó, nunca quiso hacerte daño. Te quiero mucho,
hermanita. Perdón.
